24. La UE nos obligará a comer insectos. ¿Falso o no?

La UE impone el uso de harina de grillo, que puede incluso matar a algunos consumidores, según noticias falsas que circulan en Rumanía, Serbia y muchos otros países de Europa, con algunos tuits virales. La narrativa es que la UE obligará a sus ciudadanos a comer insectos. En un estudio de 2013, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura afirmó que los insectos pueden ser una fuente alternativa de proteínas y que las granjas de insectos son más respetuosas con el medio ambiente que las que crían animales. No mucho tiempo, y se oyeron voces que afirmaban que dicho estudio y la intención de la Comisión Europea de aprobar la comercialización de alimentos a base de insectos en el espacio comunitario, no sería más que una nueva etapa en el malvado plan del ocultismo mundial, para envenenar y reducir la población del planeta.
Obviamente, la teoría no pasó por alto a los teóricos de la conspiración en línea; fue retomada y amplificada por diversas figuras públicas, desde políticos y periodistas hasta influencers que lo saben todo. Así, con cada nuevo reglamento de la Comisión Europea en el ámbito alimentario, el tema del «reseteo alimentario» y las dietas New Age es retomado y difundido agresivamente en los canales de propaganda conservadora y los tabloides. Los tabloides más populares de Serbia, en su mayoría los que alimentan el euroescepticismo, lo adoptaron masivamente.
¿CÓMO PODEMOS VERIFICARLO?
La comercialización como alimento del grillo doméstico (Acheta domesticus) fue aprobada por la Comisión Europea ya el 10 de febrero de 2022, tras la aprobación, el 12 de noviembre de 2021, de la comercialización de la langosta (Locusta migratoria) y, el 8 de febrero de 2022, del gusano amarillo de la harina (Tenebrio molitor), todos en forma congelada, desecada y en polvo. El uso de insectos como fuente alternativa de proteínas no es nuevo, y los insectos se comen regularmente en muchas partes del mundo. Un estudio reciente hizo una síntesis y demostró que alrededor de 2.000 especies de insectos se comen en más de 100 países de todo el mundo. Los insectos comestibles, y en especial los grillos, forman parte de la dieta tradicional de varios países de Asia, como China, Japón, Taiwán, Camboya, Laos, Myanmar, Vietnam, Tailandia, pero también en África Ecuatorial e incluso México. Se consumen de diversas formas y en distintas ocasiones. Su preparación suele incluir la fritura o la cocción al vapor para su consumo como plato principal o tentempié.
El grillo casero es apreciado por su sabor, aroma y textura. Además, la cantidad de nutrientes, especialmente proteínas, que contienen estos insectos es considerable, hecho constatado por una serie de estudios y análisis de laboratorio realizados en los últimos 20 años. Éstos demuestran que, por ejemplo, la harina de grillo contiene entre un 50-70% de proteínas y aminoácidos esenciales, y el contenido de grasa alcanza el 20%. Los grillos también son una fuente de minerales como cobre, selenio, magnesio, zinc y vitaminas. Sin que ello implique una dieta basada exclusivamente en insectos, y en modo alguno obligatoria, el aumento de la proporción de insectos en la dieta básica de la humanidad podría ayudar a alimentar a una población en constante crecimiento.
A través de su decisión del 3 de enero de 2023, la Comisión Europea no hace más que aprobar la comercialización en la UE de productos a base de insectos por parte de un productor vietnamita, cuyo expediente fue analizado y confrontado con los resultados de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) durante un periodo de 4 años (2018 – 2022). Además, la EFSA, en un dictamen científico publicado ya en 2015, afirmó que el uso de insectos como fuente de alimentos y forraje tiene importantes beneficios medioambientales y económicos y no plantea grandes amenazas para la seguridad alimentaria. Según el informe, las explotaciones de insectos pueden generar menos emisiones de gases de efecto invernadero y de amoníaco que las de ganado vacuno o porcino, así como una mayor eficiencia en la conversión de los piensos en proteínas.
Al mismo tiempo, la EFSA llegó a la conclusión de que, mientras se alimente a los insectos con piensos actualmente permitidos, las posibilidades de que se produzcan reacciones alérgicas o efectos tóxicos son similares a las de otras fuentes de proteínas que se utilizan en la actualidad. El grillo, al ser un artrópodo, tiene muchas proteínas similares a las de otros insectos, ácaros y crustáceos, así como a las de los moluscos. Por ello, la Comisión Europea ha impuesto la norma de etiquetar adecuadamente los productos alimenticios que contengan polvo parcialmente desgrasado de Acheta domesticus (grillo doméstico), de acuerdo con la normativa europea. La aprobación dada por el ejecutivo europeo sólo afecta a los grillos de granja, no a los silvestres, siendo los riesgos de contaminación tóxica en este caso similares al consumo de setas comestibles procedentes de granjas autorizadas frente a las recogidas en el bosque.
En conclusión, el consumo de insectos, independientemente de la forma y el método de cocción, sigue siendo una elección, y la Comisión Europea lo subraya de la forma más clara posible en una respuesta oficial enviada a la publicación PressOne en agosto de 2022: «La Comisión Europea no obligará a los ciudadanos a comer insectos (ni ninguna otra cosa). El consumo de insectos es posible, nunca obligatorio, siempre que estén autorizados como nuevos alimentos por la Comisión». Como ejemplo, el operador belga de supermercados Delhaize introdujo en 2014 un plato a base de gusanos de la harina en sus tiendas de Bélgica, pero no tuvo éxito y tuvo que retirar rápidamente el producto de las estanterías.
¿QUÉ DICEN OTRAS FUENTES?
DW y muchos otros medios creíbles informan sobre este tema aquí y aquí
En el sitio web de la Comisión se ha publicado una pregunta dirigida al Parlamento Europeo
¿FALSA O NO?
Nadie nos obligará a comer insectos. Un portavoz de la Comisión Europea lo confirmó por correo electrónico a Euronews: «La información alimentaria obligatoria debe estar disponible tanto para los alimentos preenvasados como para los no preenvasados. La indicación de los alérgenos es obligatoria y debe facilitarse a los consumidores cuando los alimentos estén puestos a la venta preenvasados o sin preenvasar».


